Como ya he dicho, a medida que el espíritu avanza necesita también
la encarnación en un cuerpo material más avanzado, pero no mucho
más que su capacidad, ya que quedaría desbordado por la situación,
del mismo modo que el estudiante de una escuela de pilotos no
comienza su formación yendo directamente a pilotar un avión de
pasajeros, sino que inicia su aprendizaje primero con un simulador de
vuelo, luego pilota avionetas y solo cuando está preparado se inicia en
el pilotaje de aviones grandes. El protoespíritu que ha podido encarnar
en un primate, todavía sin libre albedrío completo, aunque ya con
bastantes capacidades, tanto de inteligencia como de sentimiento,
puede encarnar en un homínido y, a medida que va aprendiendo, irá
encarnando en especies con capacidad craneal más adecuada a sus
necesidades evolutivas. De manera que el espíritu de un animal
acabará evolucionando hasta llegar a ser un espíritu humano,
encarnando en algún momento en la especie humana. Pero esto no
ocurrirá abruptamente, en una vida inmediata, sino después de un
proceso encarnatorio en especies intermedias, de la misma manera
que un niño que está en primero de primaria que haya aprobado todas
las asignaturas no pasará al curso siguiente a segundo de bachillerato,
sino a segundo de primaria, y a medida que vaya superando los cursos
posteriores llegará un momento en que cursará segundo de
bachillerato.